Abundan por todos lados, encerrados en sí mismos y cargados de odio o dolor o resentimientos o miedo o angustia, solo viendo una y otra vez aquello que les impide continuar el camino de sus sueños y aferrados al candado que no los deja avanzar libremente, creyendo que para poder continuar debe cambiar la realidad pasada, que el presente debe cambiar, que el universo entero debe cambiar para que la situación mejore y por fin pueda salir a vivir.
En el transcurso de esta adicción la ceguera impide descubrir la luz que pueda venir del amor, impide entender las palabras que vienen del corazón de quien quiere dar una mano para avanzar, impide "sentir" verdaderamente porque todo lo inundan de palabras que sirven de alimento a esa auto-compasión y ego auto-destructivo.
Así hasta el final de su existencia, corriendo el riesgo de haberla dejado completamente vacía.