Ingenieria social: la inteligencia mal vista

 La idiotez es la base de la construcción de esta pirámide que podemos imaginar al pensar en ingeniería social. Pensar y llegar a tus propias conclusiones es mal vista por lo cual mejor ser un idiota aceptado que una persona inteligente rechazada.


Ingeniaria social: Las pulsiones son la mejor droga con máximo alcance

 Pulsiones violentas, sexuales, intelectuales. Estímulos constantes por diferentes medios pero con uno en particular: las películas, series, música y programas de TV. Cada persona tendrá el que le corresponda según su perfil e intereses. En todos los casos se verá como punto en común que se genera en la persona una reacción física emocional que al no ser correctamente decodificada, se traduce en deseo por aquello que la genera.

Ingeniaria social: nuestros ídolos, su mejor recurso

 Aquellos que con sus opiniones nos hacen sentir desahogados, envalentonados, fortificados, identificados y  todos los "ados" que puedas imaginar, son el mejor recursos de esta maquinaria.
Dinero y poder lo sostienen todo porque sobre eso se basa esta civilización ya que dinero y poder con buenos recursos de ingenieria social resultan implacables.

Produces a los/las ídolas (en los casos de mayor masividad resultan en muchos casos ser hijos/as de colaboradores que les entregan desde pequeños para realizar un entrenamiento físico y mental), desarrollas una estrategia de márketing creíble (historias que arrancan desde la infancia son siempre muy creíbles) y ya luego es cuestión de determinar la mentalidad de ese ídolo/a y cuáles serán los mensajes que inyectará en la masividad.

Ingeniria social: Comenzamos a asimilar la idea

 Cuando comprendemos que la dimensión de la mente que habíamos concebido no era más que una mera idea predeterminada por una historia social y familiar, entendemos que el abismo al que nos estamos comenzando a asomar es realmente profundo y nuestra ignorancia sobre sus leyes es total. 
No somos.