¿Qué pasa si dejamos nuestro instinto de lado, si nuestro interior está plagado de exterior, si dejamos de oír nuestras emociones, si tomamos caminos ajenos una y otra vez?
Si, si, nos secamos por dentro.
Pero ojo, se puede salir, siempre mientras se esté vivo, se puede re-conectar con la esencia que nos forma.