Tanto tiempo en silencio
que mis labios se agrietaron
que mi garganta tragó las vocales
y los verbos se olvidaron de mí.
Callé el amor y el dolor
tratando de encontrar luz
entre tanta oscuridad,
pero solo hubo más silencio.
Y un día encontré la respuesta
a las preguntas no hechas
y supe quien era yo
y cuanto valía la vida.