La inteligencia emocional: camino a un verdadero cambio social II

Cuando sueño con una sociedad avanzada, una HUMANIDAD desarrollada, inevitablemente pienso en la educación emocional como base de toda la enseñanza.
Cada uno de los obstáculos emocionales a los que nos enfrentamos de pequeños formarán las futuras piedras que una y otra vez nos desviarán del verdadero camino de nuestro ser, ese ser que nos pertenece solo a nosotros y no a la sociedad ni a la familia en la que nacimos, ese camino que nos hará sentir plenos, únicos y vivos.
Si logramos encauzar la educación para formar personas con capacidad resolutiva, con creatividad, con diversidad y, sobre todo, con capacidad para convivir sanamente con sus emociones, podríamos estar ayudando a la formación de ciudadanos más sanos, capaces de hacerse cargo de lo que son y lo que sienten.
Sí, es verdad, estamos muy lejos de que algo así suceda, pero estamos.