El eco en el espacio de la distancia del tiempo, lleva música.
Ahí la escucho, ahí la siento.
Tal vez es por eso que nos transporta, que sentimos un presente que le corresponde al músico y no a nosotros, pero que sin embargo está ahí y nos hace vibrar. Vivimos su pena, su euforia, su amor al momento de tocarla, como si fuésemos nosotros quienes lo estamos haciendo.
Hoy lloro por sentir presente una voz que lleva mucho tiempo ausente.