Desvelo


Suelto la gran carcajada
y el pensamiento surca por los olvidados recuerdos.

Vuelvo ahí, donde soy tan sólo yo
y siento un gran alivio de encontrarme.

A veces creo que soy parte del viento
y me elevo sobre los áridos horizontes
viendo el mundo desde la calma.

Pero al verme reflejada en el oasis del sueño
me doy cuenta que no soy viento,
que el vértigo no tiene sentido en el suelo
y que la sombra del desvelo matinal 
ya acarició mi alma.